Cuando era niña, me
complacía con el olor de mi ciudad. Cárdenas transpira ese aroma a mar, a
barcos y a puertos. Me cautivó su historia, la que los moradores repiten en
cada esquina, para reconocerla como la Ciudad de las Primicias, la Perla del Norte o la Ciudad Bandera. Y
de manera particular me sedujo descubrir las anécdotas que atesora una
céntrica casona, con puerta gigantesca y aire colonial, convertida hoy en
museo.
Allí, justo en la calle
Jénez, número 240, entre Calzada y Coronel Verdugo se oculta la infancia de
José Antonio Jesús del Carmen Echeverría Bianchi, historia que su casa natal
revive ante todo el que la visita.