Mami
ríe y pareciera que el mundo extendiera su carcajada; en cambio, entristece, y
hasta la mirada duele, el mohín en el rostro pesa, y el ceño fruncido lastima. “Mamá
está brava”, dice el pequeño, consciente de su falta y dispuesto a remediarla
con un beso; el bálsamo que la desarma.